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Una casa para quien siente todo más fuerte: luz, telas y noches tranquilas

Luz cálida, baja y a la altura de los ojos; una lamparita para la noche; cortinas que filtren en vez de tapar; y telas suaves que no pinchen ni piquen. Si usted nota la luz, el ruido o una costura antes que nadie, no es exagerar: su casa puede acompañarla en lugar de cansarla.

Sentir más no es exagerar

Hay personas que notan la luz del techo como un golpe, que no pueden dormir con un piloto encendido o que se quitan una prenda porque la costura raspa. No es capricho: el cuerpo registra más, y al final del día eso cansa.

No hace falta cambiar la casa entera. Unos pocos cambios en la luz y en lo que toca la piel bajan el ruido de fondo, y la casa vuelve a ser un lugar para descansar.

La luz, lo primero

La luz es lo que más cambia cómo se siente una habitación. Apague la luz blanca del techo por la noche y reparta dos o tres puntos de luz cálida a media altura: una lámpara de mesa, una de pie junto al sillón, una en la mesita.

Busque luz cálida, que se pueda bajar y que no se vea la bombilla directa. Una pantalla de tela o papel, una bola opal o una luz que rebota en la pared dan una luz que no deslumbra.

Para leer sin que la luz moleste

Para leer hace falta luz, pero no en los ojos. Una lámpara con brazo o con cabeza orientable deja la luz sobre la página y la habitación en penumbra, y nadie más en la cama se despierta.

La lamparita de noche

Muchas personas duermen con una luz encendida, y no siempre es por los chicos. A veces es miedo, a veces es no querer despertarse a oscuras, a veces es tranquilidad. Está bien.

Lo importante es que sea una luz muy baja y cálida, que no ilumine la cara. Las que se encienden solas al pasar resuelven el pasillo y la escalera de madrugada sin tener que buscar el interruptor.

Cortinas que filtran

Una cortina no tiene que ser todo o nada. Un visillo o una gasa filtran el sol de la mañana sin dejar la habitación a oscuras, y una cortina más gruesa por la noche tapa la farola de la calle.

Con dos capas, una fina y una opaca, usted decide cuánta luz entra en cada momento del día.

Telas que no pinchan ni pican

La piel también cuenta. Sábanas, mantas y fundas de algodón, muselina o doble gasa son suaves desde el primer lavado y respiran. Si una tela raspa, se nota toda la noche.

Para la ropa de casa, lo mismo: prendas lisas, de algodón suave, con costuras planas. Antes de estrenarla, lávela y mire las costuras y las etiquetas: si algo raspa, se corta o se cambia.

Preguntas frecuentes

¿Qué luz es mejor para una persona sensible a la luz?
Luz cálida, regulable y que no se vea directa. Varias lámparas bajas repartidas molestan mucho menos que una sola luz fuerte en el techo.
¿Está mal dormir con una luz encendida?
No. Si le da tranquilidad, elija una lamparita muy tenue y cálida, lejos de la cara, o una que se encienda solo al moverse.
¿Qué telas pican menos?
El algodón, la muselina y la doble gasa suelen ser las más suaves. Lave siempre antes de usar y revise costuras y etiquetas, que es lo que más suele raspar.
¿Sirve si alquilo?
Sí. Lámparas, lamparitas que se enchufan o se recargan, cortinas en barra y textiles se llevan en la mudanza. No hace falta ninguna obra.

Son ideas de decoración. Si la sensibilidad a la luz es nueva o muy fuerte, consulte con su médico.